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martes, 9 de febrero de 2016

El Palacio de Sástago,y su capacidad de adaptación hasta su "conversión" en centro de difusión cultural.

Quien fuese el arquitecto que intervino en su restauración en la década de los 80 del siglo pasado, y Jefe del Servicio de Restauración de la Diputación Provincial de Zaragoza, José María Valero Suárez, en el Catálogo de presentación de la Exposición Joyas de un Patrimonio IV, que dicha institución realizó en este edificio el año 2011, describe con su propio testimonio la delicada y urgente situación en la que el conocemos como Palacio de Sástago ,se encontraba.
Durante los años 70 del siglo pasado,hubo un claro intento de derribo. Sucesivos informes así lo atestiguaban. Gracias al movimiento ciudadano que se inicio desde la Universidad de Zaragoza, dirigido por el profesor Guillermo Fatás, se consiguió la declaración monumental de su fachada, escalera y salones de la primera planta recayentes al Coso, evitando así "in extremis" la entrada de la famosa "picota zaragozana".
Del mismo modo, José Ignacio Calvo Ruata en un artículo en la revista Artigrama, El Palacio de Sástago, centro cultural de la Diputación Provincial de Zaragoza, recoge la denuncia que los profesores Guillermo Fatás y Gonzalo Borrás hacen en El penúltimo réquiem:
Potentísimos negocios(...) andan empeñados en demostrar la ruina de la noble construcción, unidos en común e inexplicable esfuerzo con algún arquitecto(...)que afirma en documento escrito y ante la opinión publica que dicha fachada(la del palacio) es poco menos que un pastiche sin valor.
Por lo que podemos afirmar sin miedo a equivocarnos, que es gracias a la presión de la sociedad, en este caso liderada por profesionales comprometidos del ámbito de la Universidad, los que nos han permitido disfrutar de este edificio y no sólo de su valor intrínseco, sino también por el significado que tiene dentro de la vida y la cultura de esta ciudad. En la década de los años 80, el entonces Ministerio de Cultura y la Diputación Provincial de Zaragoza llevaron a cabo un convenio, el cual suponía un importante compromiso de inversión, que años más tarde se materializó con la compra por parte de la Diputación de Zaragoza de diversos edificios monumentales, ubicados en Zaragoza y en distintas cabeceras de Comarca, rescatándolos así de la ruina o de posibles derribos, como es el caso que nos ocupa, y una vez restaurados podrían ser sedes de actividades administrativas y culturales. La actuación sobre edificios propios, en boca de José María Valero, perseguía doble objetivo:
De una parte disponer de sedes culturales en las diferentes cabeceras de comarca y de otra la posibilidad de ofrecer en esos puntos de abundante población más restauraciones de mediana envergadura que sirviesen de modelo a la opinión publica de esas comarcas, de las posibilidades múltiples de recuperación y adaptación funcional de estos edificios con valor histórico-artístico o ambientales.
Fig.1. Exterior del Palacio de los Condes de Sástago,ubicado en el Coso zaragozano.

El Palacio de los Condes de Sástago en Zaragoza, Casa Piazuelo-Barberá en Caspe, Casa de las Cinco Villas en Ejea de los Caballeros, Palacio Egüarás en Tarazona, o la Casa Angulo en Borja, son algunos ejemplos a los que posteriormente seguirían otros. 
Esta es la situación en la que se encontraba un edificio con más de 400 años de historia, ubicado en el Coso zaragozano, en pleno centro de la ciudad, mandado construir en 1570 por Don Artal, Conde de Sástago, con título de la alta nobleza aragonesa además de Virrey de Aragón a partir de 1574, año precisamente que daban fin las obras de su vivienda zaragozana. El responsable de las mismas fue el maestro de obras Lope de Chacho, morisco y miembro de una de las familias de este apellido que dio un nutrido número de alarifes en el siglo XVI. La casa continúa la tradición de la arquitectura doméstica de la ciudad si bien introduce algunas modificaciones, marcadas notas manieristas, producto de la evolución del gusto de estas fechas ya avanzadas del siglo XVI. Sigue las características de los palacios aragoneses renacentistas, rematando su fachada de ladrillo con una galería, no de arcos sino adintelada, y un alero muy volado de madera ricamente tallada, y como era común en la época distribuyéndose en torno a un patio interior. Dos canteros con el mismo nombre, padre e hijo, Juan Ramudio, labraron las columnas de piedra, mientras los autores del alero y del sencillo patio, no son conocidos. Ha sufrido reformas en distintas épocas, en unos casos asimiladas al carácter monumental del edificio como las portadas dieciochescas o los salones principales del siglo XIX, pero también otras menos afortunadas provocadas por usos comerciales o bancarios. Según proyecto de Ricardo Magdalena, en 1889 los principales salones de la planta noble fueron remodelados, revistiendo los muros del salón mayor con tapices fingidos, "tapices de pincel"con temas históricos y alegóricos encargados a reconocidos artistas como Marcelino Unceta, Dionisio Lausen, Joaquin Pallarés...En el espacio central de la bóveda, Alejandro Ferrant realizó una representación alegórica de la ciudad de Zaragoza. La Antigua Biblioteca está proyectada por el arquitecto Luis de Figuera en 1905.
La fachada (Fig.2.), lo mismo que los ambientes de las estancias del interior sufrió algunas transformaciones, no son originales las dos portadas, así como los huecos abalconados de la planta principal, cuya apertura y aspecto actual difieren de los originales. El mirador, de ventanaje adintelado entre las columnillas, en lugar de arquillos sobre pilares de obra, es el único que ha persistido en Zaragoza de este tipo, pero ya hubo en otras casas en épocas más tempranas. Son interesantes los soportes clásicos, y sobre todo, las variaciones de estos mediante la alternancia de una columna aislada y de dos medias flanqueando un pilar. En una de las intervenciones de consolidación, se reforzó el mirador en sus extremos, englobando sus columnillas en un lienzo de ladrillo. Sobre el mirador un alero clasista de importantes proporciones, con motivos populares, de los más tempranos de este estilo instalado en la ciudad.

Fig.2. Fachada del Palacio.

El ingreso al patio se hace a través de un zaguán (Fig.3.), desarrollado en sentido transversal y con arquería corrida a lo largo de todo su frente, y elevado sobre gradas a nivel del patio, formaba un acceso de aparato y de gran empaque, a la vez que produce la impresión inesperada y de cierta teatralidad. La idea original basada en la solución tradicional de hacerlo casi cuadrado, se modificó, dando lugar a un efecto profundamente diferente en la entrada.El amplio patio (Figs.4-11.) sigue la tradición de la arquitectura doméstica de la ciudad, se compone de dos plantas, arquitrabada en la primera donde destaca la proporción esbelta de los soportes, y con una ligera arquería de medio punto en la segunda con columnas anilladas jónicas, que son abalaustradas.

Fig.3. Patio interior,vista desde el zaguán. Foto cultura DPZ.
Fig.4. Patio interior renacentista. Foto cultura DPZ.

Los ambientes de las estancias, dadas las diferentes intervenciones que se han realizado no son los originales, pero la distribución de los espacios en parte se reconoce y han permanecido. En la planta noble y abriendo hacia el Coso, la sala, con otra habitación más, y dos cámaras más pequeñas a los extremos. El piso bajo o entresuelo, destinado para las estancias de los criados, y la planta correspondiente al mirador no era habitación, como era usual, las estancias que hoy contiene se dispusieron con anterioridad. En el lado opuesto había otro conjunto de sala y su cámara tanto en la planta principal como en la baja, dando a la huerta o jardín, y se comparten estancias de dormir, cocinas y bodega. No incluía capilla, ya que a cambio de costear los aposentos de los novicios del anexo monasterio de san Francisco, obtuvo permiso para practicar un paso hacia la iglesia del mismo.

Durante más de 200 años el inmueble mantuvo su plena función palacial, y acogió relevantes acontecimientos ligados a la familia propietaria. Las transformaciones decimonónicas provocaron que se acabara compartimentando y alquilando sus dependencias para distintos usos.
El edificio ha pasado por bastantes vicisitudes, primero por los diversos usos a los que fue destinado y principalmente por los graves destrozos sufridos durante el segundo sitio de la ciudad en 1809. Estos siniestros y los prolongados descuidos en los sucesivos aprovechamientos, despojaron al palacio de sus magnificencias, correspondientes al excelso linaje, gustos austeros y militar jerarquía de su fundador, que murió en 1593, después de haber ejercido el cargo de Virrey. Desde 1813 pasó a ser sede de Consejo de Guerra, allí estuvieron las oficinas del Cuartel general del Ejercito de Aragón y fue habitado por José de Palafox. En 1824 otra vez se convirtió la casa en cuartel, y se instaló la Capitanía General, que posteriormente se trasladó, pero no por ello cambió la suerte del palacio ya que desde 1827 y hasta mediados de 1847 estuvieron instaladas las oficinas de la contaduría del  ejercito y después la jefatura política de la provincia. Para lo que el arquitecto José de Yarza en 1827 realizó las reformas necesarias para acomodar en sus espacios las dependencias. La casa-palacio entró en diciembre de 1848 en completo régimen de arriendo, ese mismo año se instaló en su segunda planta, la sociedad "Casino de Zaragoza",ejemplo de esta clase de entidades recreativas que florecieron en la España del siglo XIX, llevando a cabo una importante labor de restauración y embellecimiento de esta zona de la casa, al gusto neobarroco realizadas por el arquitecto y también socio del casino, Ricardo Magdalena. En 1882 se alquiló el patio, galerías bajas, cocheras y jardines a Joaquín de Oña, para establecer el Café París, hasta 1917, y desde 1920 se instaló una sucursal del Banco Español de Crédito, que se estableció en la planta baja, transformándola y enmascarando su fisonomía renacentista. También se instalaron establecimientos comerciales como una óptica, una relojería, una pastelería incluso una fábrica con venta de sombreros.


Fig.5. Antigua Biblioteca. Foto archivo SIPCA.

Fig.6. Imagen antigua,salón principal de la planta noble.
Foto archivo SIPCA.


El palacio fue adquirido por la Diputación Provincial de Zaragoza en el año 1981, momento en el que también se inició un periodo de una costosa restauración y recuperación del edificio, llevada a cabo por el arquitecto José María Valero Suárez, quien intervino en el edificio entre 1981 y 1995, y por el también arquitecto Pedro Navarro Trellero, quien lo hizo entre 1995 y 2003, ambos como arquitectos provinciales fueron los principales responsables en su restauración. Dado el estado en el que se encontraba, fue necesaria una intervención integral del edificio, recuperando espacios y elementos que se habían modificado en las diferentes intervenciones, en los diferentes procesos de adecuación a los nuevos usos, y restaurando aquellas partes que el paso del tiempo había alterado. En este sentido se recuperó la estructura del patio original, sacando a la luz las columnas (Figs.7), ya que durante muchos años habían quedado ocultas y estaban prácticamente olvidadas, se recupera un espacio que debido al enmascaramiento de los elementos constructivos que lo ocultaban, y las sucesivas reformas que lo habían alterado sin llegar a destruirlo, había sido ignorado.Se colocó una claraboya para cubrir el espacio pero garantizando su luminosidad, protegiendo el patio de la intemperie y ganarlo como espacio expositivo, se cubre con una estructura traslúcida de policarbonato (Fig.11.) A lo largo de todo el proceso apareció pintura original en tonos rojos asalmonados, razón por la cual los muros se pintaron en esos tonos.Los veinte ventanales adornados con vidrieras de los blasones de Aragón, que cerraban la arquería de la planta noble del patio, realizados en 1919 en los talleres Quintana de Zaragoza por encargo del Casino, fueron retirados al cubrirse el patio, y se colocaron con el mismo fin un piso más arriba.

Fig.7. Proceso de resturación en el patio.Foto cultura DPZ


Fig.8.Patio renacentista,vista desde el zaguán. Foto cultura DPZ.

La intervención en la fachada consistió en la restauración del alero (Figs. 9-10), que conservaba todos los canetes originales, el cual se desmontó, se decaparon las diferentes capas de pintura añadidas en el tiempo, se consolidó, se sellaron las grietas y otros desperfectos, y nuevamente se acomodó a las deformaciones adquiridas a lo largo del tiempo. La superficie de la fachada se limpió y se trató toda la superficie de ladrillo mediante el procedimiento de estuco cliente, técnica antigua a base de pigmentos,cera vieja y otros componentes aplicados mediante el planchado en caliente.

Fig.9. Fachada, mirador y alero renacentistas.


Fig.10. Detalle del mirador y alero.
En el interior, se recuperaron las habitaciones del conde para las salas de exposiciones, la reposición de los suelos de la planta sigue el modelo de pavimento que todavía se conservaba en una de las habitaciones. La escalera de acceso al piso noble se repuso a su estado original, restituyendo el trazado y las arquerías superiores de la amplia escalera claustral, que había sido transformada en el siglo XIX, de esta época es todavía el cerramiento que presenta actualmente. Del mismo modo se recuperaron el resto de las plantas del edificio,un nuevo empuje se dio entre 1992 y 1995 cuando se acometieron las obras de la segunda planta, las que en 1905 habían sido reconvertidas por el arquitecto Luis de Figueroa en salones y salas para uso del casino. En la zona noble donde se había instalado el Casino, se llevaron a cabo labores de limpieza de sus salones, conservando la cafetería del casino, restaurando el Gran Salón adyacente ( Fig.6.) y la biblioteca (Fig.5.). Además, se procedió a efectuar labores de restauración de los tapices y las pinturas murales encargadas por los miembros del casino. En la tercera planta se han conservado la escalera modernista, y los salones del siglo XIX, que también han sido restaurados, recuperando la antigua sala de esgrima del casino, y una amplia zona que da al jardín interior. El 6 de octubre de 1985 el patio quedó abierto, y el 7 de octubre de 1988 se inauguró oficialmente la fachada. La intervención mereció el accésit del Premio García Mercadal del año 1985, y la medalla de honor Europa Nostra concedida en 1986 por su restauración y adaptación a centro cultural.
A inicios de este siglo, entre los años 2000 y 2003, se llevó a cabo la ultima gran intervención arquitectónica del conjunto, centrándose en este caso en su parte trasera orientada al sur, recuperando aquellas partes originales que se habían mantenido y proyectando un edificio de nueva planta, que se abrió al público bajo el nombre de Biblioteca Ildefonso Manuel Gil, el cual es depósito de libros y documentación administrativa y Archivo del Reino de Aragón.

Fig.11. Patio renacentista. Foto Heraldo.es

El Palacio de los Condes de Sástago a pesar de estar declarado Monumento Histórico Artístico de carácter nacional por Decreto a fecha de 20 de julio de 1974, publicado en el B.O.E el 7 de octubre de ese mismo año, fue salvado "in extremis" de su derribo. La Diputación Provincial de Zaragoza acordó en sesión plenaria del 10 de octubre de 1981 su compra a la familia Escribá de Romaní titular del condado, a quien pertenecía. El palacio en ese momento se encontraba alquilado en varias partes, correspondiendo la principal al Casino de Zaragoza, el contrato de arrendamiento expiró en 1981, retirándose definitivamente esta sociedad centenaria del edificio, pero dejando una importante colección artística ( cuadros, grabados, relojes, lámparas, mobiliario, Biblioteca y sus fondos) y otros enseres, por la que la diputación acordó su compra en sesión del 25 de junio de 1982. La compra del palacio es un momento muy importante en la configuración del patrimonio artístico de la institución, tanto por su valor monumental, como por el importante conjunto de obras que contenía. Pero aprovechando su marco y ubicación, no debemos olvidar que se encuentra en pleno centro urbano con todo lo que esto supone, le ha permitido a la institución desarrollar importantísimas actividades culturales a lo largo de los ya más de treinta años de vida, convirtiéndose en una referencia obligada de la vida cultural de la ciudad. 

Fig.12. Sala de Exposición en planta baja. Foto Heraldo.es.

Se inauguración las primeras salas de exposición con una muestra de fotografías de Ramón y Cajal el 30 de octubre de 1984, pero la apertura al público de toda la planta baja tuvo lugar el 6 de octubre de 1985 con la inauguración de la exposición La ilusión viaja en tranvía.Centenario de los tranvías en Zaragoza. Y treinta años después, la última exposición que ha acogido, ha sido la recientemente clausurada Legado de Saura a Ribera. El coleccionismo de la Diputación Provincial de Zaragoza, que dio inicio el 8 de octubre de 2015 y finalizó el 10 de enero de 2016, en la que se seleccionaron las obras más significativas del amplio patrimonio artístico que posee la institución y de su labor como coleccionista, con un total de 65 obras (pinturas y esculturas), generalmente no expuestas al público y que abarcaban desde el renacimiento hasta el arte contemporáneo. 

Son muchas las exposiciones y actividades culturales, como conferencias, conciertos, presentaciones de libros y revistas, entrevistas, sesiones de debate, actos protocolarios...que las salas de este palacio han recibido durante todos estos años, a las que debemos sumar aquellas relacionadas con la restauración patrimonial en cuya primera muestra bajo el título Recuperación de un patrimonio. Restauraciones de la Provincia, se exponía una amplia documentación de los diferentes proyectos arquitectónicos llevados a cabo en años anteriores, en colaboración con los numerosos profesionales que han intervenido, y una interesante selección de fotografías de los estados anteriores a la intervencion y del proceso de las obras en curso, lo que permitía una ampla visión de la restauración de bienes inmuebles. O la realizada en la primavera del 2011, Joya de un Patrimonio IV (Fig.12.), en la que se exponían un  total de 80 piezas restauradas en los últimos ocho años, como retablos, pinturas, escultura, platería, siendo el resultado de una apuesta que la propia institución puso en marcha en 1985 con la creación de un Servicio de restauración de patrimonio de la provincia, con la intención de poner en valor las piezas de los municipios, gracias a los planes en convenios con los ayuntamientos y las administraciones eclesiásticas, dando a conocer la importante labor de restauración llevada a cabo desde la institución. El trabajo de patrocinio de esta institución, en labores de restauración en el patrimonio de la provincia, a jugado un papel muy relevante desde que asumió esta responsabilidad, generando muy buenos resultados en la conservación y puesta en valor de una patrimonio que, sin el apoyo fuerte de la administración, no hubiese sido posible.

Fig.13. Palacio de Sástago.


Por todo ello,se ha convertido este palacio en una de las salas de referencia y foco de difusión cultural, más allá de nuestros límites autonómicos. Cumpliendo con el objetivo que la propia institución define de ilustrar y fomentar el conocimiento del arte y de su historia entre la ciudadanía, atendiendo a sus diferentes gustos y niveles de exigencia. Han sido más de 350 exposiciones,entre las que podemos recordar el Settecento italiano, Tàpies,Beuys,Arroyo, Joyas de un Patrimonio...exponiendo obras de artistas internacionales de todos los tiempos,haciendo especial incidencia en los contemporáneos, así como tendencias,grupos y autores aragoneses más destacados del siglo XX. Una vez más, vemos como desde la recuperación de edificios que en un momento concreto de su historia estuvieron a punto de desaparecer, hoy son centro de difusión y divulgación de cultura, generando entorno a ellos un dinamismo cultural que enriquece nuestra ciudad y nuestro patrimonio. Su excelente ubicación (Fig.13.), centro de la actividad pública y social de la ciudad, le otorga un lugar privilegiado del que se nutre,y de una forma más que generosa es capaz de devolver de una manera u otra beneficios a la ciudad.
Conocida la historia de este edificio,me parece un ejemplo muy representativo y simbólico por su capacidad de adaptación a las necesidades que la historia en cada momento, le ha solicitado.En algunas ocasiones desde el respeto hacia el mismo y a su carácter monumental,como fueron las intervenciones adaptándolo a los gustos y necesidades del Casino de Zaragoza, y en otras, menos afortunadas utilizándolo como un mero contenedor.
Nos sirve también como ejemplo para ver como los edificios en la mayoría de las ocasiones a lo largo de su historia, tienen la necesidad de adaptarse a cada momento para garantizar su supervivencia. Y este debe ser nuestro reto, los motivos y criterios de nuevos usos han cambiado a lo largo del tiempo, hoy debemos ser capaces de buscar alternativas de intervención y de uso con el máximo respeto hacia el valor histórico y artístico del edificio,como parece que se han encontrado en este palacio.


BLASCO IJAZO, José., "¡Aquí...Zaragoza! Tomo V" Tipo de Línea S.A.,Zaragoza,1954.
CALVO RUATA, José Ignacio.,(coordinador científico)"Joyas de un Patrimonio. Restauraciones de la Diputación Provincial de Zaragoza"(Catálogo Diputación Provincial de Zaragoza, Área de Cultura y Patrimonio), Zaragoza, 2011.
CALVO RUATA, José Ignacio., "Patrimonio Cultural de la Diputación de Zaragoza. Pintura,Escultura,Retablos". Diputación de Zaragoza, D.L, Zaragoza,1991.
CALVO RUATA ,José Ignacio., "El Palacio de Sástago,centro cultural de la Diputación Provincial de Zaragoza" Artigrama, núm.28,2013,pp.171-189. 
FATÁS, Guillermo (coordinador), " Guía Histórico-Artística de Zaragoza", Zaragoza,2008.

Fotografías:
Figs. 11-12 Heraldo.es.
Figs.3-4-7-8 imágenes tomadas de Cultura DPZ.
Figs.5-6 imagenes tonadas Archivo SIPCA.
Figs. 1-2-9-10-13. Juan A.G.