El hoy conocido Teatro del Mercado, ubicado en la Plaza de Santo Domingo del barrio de San Pablo en la ciudad de Zaragoza, fue un antiguo mercado de pescados de la ciudad, obra de arquitecto municipal Miguel Ángel Navarro, finalizado en 1928. Edificio con interés artístico, es uno de los primeros en incribirse dentro de la política de recuperación del casco histórico de la ciudad por parte del Ayuntamiento. Pero antes de conocer el nuevo uso de este edificio, y las causas que lo motivaron, conozcamos el origen del mismo, sus características estilísticas, y su evolución a lo largo del tiempo.
| Figura nº 1 Teatro del Mercado, acceso principal. |
El Ayuntamiento de la ciudad en noviembre de 1920 toma la decisión de construir un nuevo mercado, con el fin de centralizar la venta de pescado, que hasta ese momento se hacía en pequeños puestos comerciales situados en un área del casco viejo de la ciudad y que en la mayoría de las ocasiones no reunían las mínimas condiciones higiénicas y sanitarias. Un nuevo mercado, incorporaría nuevas ventajas en en este sentido, contando con suministro y evacuación de aguas residuales, ventilación, luz, aseos públicos,locales para el pescado retirado, pila y grifos de lavabo, oficinas, laboratorio...además de contar con una cámara frigorífica en el sótano, para la conservación del pescado sobrante. Tras varias propuestas para su emplazamiento como la Plaza San Felipe, o la Plaza Huesca entre otras,rechazadas por uno u otro motivo, se optó finalmente por la entonces conocida Plaza de la Libertad, que hoy conocemos como Plaza Santo Domingo. Al proyecto realizado para la Plaza Huesca se introdujeron algunas modificaciones adaptándolo a este nuevo emplazamiento, especialmente en la cimentación, sótanos, zócalo, la estructura superior o el alzado.
Es un edificio de planta rectangular, de pequeñas dimensiones, 15 m de ancho por 25 m de largo, con suficiente espacio a su alrededor. Es de planta basilical con columnas de fundición de estilo clasicista, compuesto por tres naves, la central más alta y ancha que las laterales como podemos comprobar en planta y alzado. Consiguiendo así disminuir las luces y aumentar la ventilación del edificio con la apertura de las arquerías de coronación de la nave central, y también en las naves laterales. El edificio de aspecto compacto y unitario (fig.nº1), se levanta sobre un semisótano en piedra sillar (fig.nº2), a modo de zócalo, y un piso levantado en ladrillo, al que se accedía por los lados cortos, mediante una escalinata en el lado norte, con gran arco labrado en piedra, flanqueando el acceso dos círculos de ladrillo en los que aparece la fecha de construcción (fig.nº4), y un andén para carga y descarga en la posterior. Aunque se trata de una construcción funcional, la galería de arcos de medio punto que abren en las naves laterales y en la neve central por encima de éstas, con tejado a cuatro vertientes y coronada por torrecillas en las esquinas, así como los aleros de madera que recorren el conjunto, responden a soluciones simplificadas de la arquitectura civil renacentista.
En el semisótano, con la misma distribución de planta basilical de tres naves separadas por pilares en forma de T, con la nave central de 7m de ancho por 3 m las laterales, y una altura total de 3m, 2m de excavación y 1m por encima del suelo para favorecer la ventilación y la iluminación, estaban instalados los almacenes y la cámara frigorífica. En la planta baja, elevada un metro por encima de la rasante, y la misma distribución del semisótano en este caso separadas por columnas de fundición, se disponía el lavadero y una escalera de comunicación con el semisótano en la nave central, mientras en los laterales se localizaban los espacios de venta de los mayoristas, y en el extremo norte los espacios de la administración, inspección y oficina del aposentador.
| Figura nº 2 Zócalo de piedra, fachada de ladrillo y alero de madera. |
En el semisótano, con la misma distribución de planta basilical de tres naves separadas por pilares en forma de T, con la nave central de 7m de ancho por 3 m las laterales, y una altura total de 3m, 2m de excavación y 1m por encima del suelo para favorecer la ventilación y la iluminación, estaban instalados los almacenes y la cámara frigorífica. En la planta baja, elevada un metro por encima de la rasante, y la misma distribución del semisótano en este caso separadas por columnas de fundición, se disponía el lavadero y una escalera de comunicación con el semisótano en la nave central, mientras en los laterales se localizaban los espacios de venta de los mayoristas, y en el extremo norte los espacios de la administración, inspección y oficina del aposentador.
En cuanto a su diseño en el interior destacan las columnas de fundición realizadas en Averly, que presentan un anillo a un tercio a la altura del fuste, anillo decorado con dos leones enfrentados con un escudo en el centro aludiendo a la heráldica de la ciudad, recurso utilizado para ganar altura sin perder la proporcionalidad. El fuste liso está coronado por dos volutas y una zapata decorada con motivos vegetales. En el exterior, las nuevas condiciones de visibilidad del nuevo emplazamiento, y el hecho de encontrarse frente al antiguo Ayuntamiento, exigían un edificio de mayor prestancia. Realizando las fachadas en ladrillo cara vista, y no lisas como aparecían en el anterior proyecto, y el muro articulado por una distribución de ventanas dobles de arco de medio punto doblado, con círculos entre ellas decorados con rosetas de cuatro hojas (fig.nº 3).
A finales de los años 80, en la búsqueda de un nuevo uso para el edificio se pensó en la posibilidad de adaptarlo como Biblioteca Central, ante la necesidad de equipamientos culturales en la ciudad, pero finalmente fue rechazado, ya que se pensaba en la construcción de una con mayor capacidad y mejor dotación de fondos. A comienzos de esa misma década, hubo una importante demanda por parte de los diferentes grupos teatrales de la ciudad de nuevos espacios teatrales como alternativa al Teatro Principal, en todo este proceso el Teatro de la Ribera jugó un papel activo, elaborando propuestas de edificios que podrían ser utilizados con este fin.
El arquitecto Daniel Olano planteó las opciones de este antiguo mercado de pescados por las posibilidades que ofrecía para este fín. Y elaboró un proyecto en contacto con el Teatro de la Ribera y el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, el cual fue aprobado sin ningún tipo de condiciones previas por parte del Ayuntamiento. Convirtíendose en uno de los primeros edificios en formar parte de la política de reuperación del casco histórico de la ciudad. Intervención mediante la cual se cumplían varios e importantes objetivos, por un lado de forma directa la ciudad cuenta con un nuevo espacio dedicado a las artes escénicas, como alternativa al Teatro Principal,pudiendo acoger espectáculos de carácter experimental que en este último tenían más dificil encaje, de igual modo también podría ser utilizado por otros colectivos que así lo demandasen. Y de un forma indirecta, se logra recuperar un edificio de valor artístico, dotándolo de un nuevo uso para el cual fue proyectado, rehabilitándo el casco histórico de la ciudad y desarrollando de forma paralela una política de descentralizción de la actividad cultural.
Los criterios que se mantuvieron en el proyecto son de máximo respeto hacia el original, interviniendo únicamente sobre aquellos elemetos en mal estado de conservación.Pero de igual modo como es normal en este tipo de intervenciones, y el fín último de las mismas, es necesario la rehabilitación de espacios para el nuevo uso que vamos a otorgarle. Lo importante a mi juicio, y pienso que en este edificio se consigue, es que el antiguo edificio tanto en su apariencia exterior como en su interior, sea identificable y no pierda sus señas de identidad, ni quede enmascarado.Salvando por causas evidentes, aquellas transformaciones que son necesarias para adecuarlo a un nuevo uso.
En el exterior se llevaron a cabo unas controladas labores de limpieza del ladrillo cara vista, se mantuvieron las tejas originales, y por razones de espacio en el escenario y para proyectar un escenario al aire libre hacia la Plaza Santo Domingo se cambió la orientación del edificio.
En el interior, y ante las nuevas necesidades repetando la estructura original, se derribaron las cámaras frigoríficas del subsuelo y la escalera de comunicación de ambos pisos. Respetando la configuración original de tres naves separadas por columnas, en la central se dispone el patio de butacas y las laterales son utilizadas para la circulación. La inclinación del patio de butacas, a la italiana, modelo utilizado en otros teatros europeos en ese momento, se consigue gracias a la diferencia de altura que hay entre la nave central y las laterales. Al fondo el escenario, compuesto por módulos independientes que permiten diferentes configuraciones, incluso el poder desmontar las primeras filas del patio de butacas si las exigencias de la obra lo demandan. En el extremo opuesto, en la parte superior se ubican las cabinas de iluminación, sonido y proyección. Todo el espacio (fig.nº7) está entelado, cortinas en los muros, moquetas en el suelo, y tela acolchada en el techo, que nos recuerdan a las carpas de los comediantes, pabellones de fiesta, así como a los desaparecidos teatro Pignatelli, y el teatro Circo de Zaragoza. Huyendo del lujo y las fastuosidades de los teatros tradicionales, se hace uso de un color azul turquesa en los distintos materiales (telas, tapicería, suelo...) en la búsqueda de una suavidad desada. La funcionalidad del espacio exigía el poder contar con la luz natural, que es controlada mediante el uso de las cortinas en las arquerías de las naves laterales y en las de la nave central.
El acceso al edificio (fig.nº5) se hace a través de un cuerpo de escaleras o rampa habilitada para personas con movilidad reducida, nos recibe un vestíbulo que se proyecta en profundidad aprovechando el espacio que surge bajo los forjados del patio de butacas, que el arquitecto ha escalonado en cuatro diferentes alturas. Estos espacio estan destinados entre usos a Sala de Juntas, Biblioteca, oficinas, servicios destinados al público, bar, almacenes...El espacio bajo el escenario, está destinado a almacenes, lugar de ensayos, camerinos... En la parte norte existe un acceso a través de un graderío que a demás hace función de muelle (fig.nº6), en las operaciones de carga y descarga de material escénico, también tiene la función de escenario que mira hacia la plaza de Santo Domingo,no tiene un uso profesional y si para el uso espontáneo de los propios vecinos.
Una vez más, y pienso que este caso es un buen ejemplo, podemos observar las posibilidades y nuevos usos que se pueden dar a estos edificios más allá de ser meros contenedores o cumplir unicamente con las funciones de almacén. Las propuestas pueden ser muchas, en este caso ligadas a las artes escénicas, siendo necesario buscar el equilibrio entre las posibilidades que el edifico nos ofrece y el nuevo uso que le queremos dar. De forma casi inevitable será necesario introducir modificaciónes sobre el original, motivadas en ocasiones por cuestiones de funcionalidad o por la normativa, que deberán mantener un respeto hacia el edificio y su propia identidad. En este caso, a mi juicio, estas premisas se cumplen, además de tener un valor añadido como és la revitalización y la apuesta cultural en espaciós de la ciudad que lo necesitan.
DOMÍNGUEZ HERNÁNDEZ,Javier, PÉTRIZ BORAU,José Manuel, "Arquitectura Industrial en la Provincia de Zaragoza", 2000.
FELEZ MINGUIJÓN, María José, FORCADA VAL, María Isabel, LUESMA BARTOLOMÉ, Teresa, TUDELILLA DE LA GUARDIA, María Jesús, "Rehabilitación del Mercado de Pescados para Teatro del Mercado" Actas del IV Coloquio de Arte Aragonés, Dirección General de Aragón,1986,págs. 336 a 351
GARCÍA GUATAS, Manuel, "Zaragoza Contemporánea" en la Guía Histórico- Artística de Zaragoza",Zaragoza, Institución Fernando El Católico,2008.
Fotografías.
Figuras nº 1-2-3-4-5-6 J. A. Gracia.
Figura nº 7 Heraldo de Aragón.
| Figura nº 3 Detalle de los ventanales dobles de arcos de medio punto. |
| Figura nº 4 Detalle, año de construcción |
Ya en 1932 debido al crecimeinto de la población de la ciudad, surgieron las primeras voces críticas por la insuficiencia de estas instalaciones, ya que a pesar de su reciente construcción no se había tenido en cuenta el desarrollo comercial de esta época. Por lo que fue necesario realizar modificaciones en el diseño, llevadas a cabo durante los años que estuvo en uso,para ganar espacio y mejorar el servicio. Motivado por esta situación, el Ayuntamiento proyecta en 1956 la construcción de un nuevo Mercado de Pescados, cuyas obras dieron comienzo en julio de 1957, ubicado en la avenida Navarra. Con su apertura el antiguo mercado quedó en situación de abandono, hasta que en 1962 se habilitó como oficinas y almacenes de alumbrado Público, manteniendo estas funciones hasta 1981, para lo que fue necesario llevar a cabo transformaciones, que no afectaron sustancialmente a la estructura de la fábrica.
A finales de los años 80, en la búsqueda de un nuevo uso para el edificio se pensó en la posibilidad de adaptarlo como Biblioteca Central, ante la necesidad de equipamientos culturales en la ciudad, pero finalmente fue rechazado, ya que se pensaba en la construcción de una con mayor capacidad y mejor dotación de fondos. A comienzos de esa misma década, hubo una importante demanda por parte de los diferentes grupos teatrales de la ciudad de nuevos espacios teatrales como alternativa al Teatro Principal, en todo este proceso el Teatro de la Ribera jugó un papel activo, elaborando propuestas de edificios que podrían ser utilizados con este fin.
El arquitecto Daniel Olano planteó las opciones de este antiguo mercado de pescados por las posibilidades que ofrecía para este fín. Y elaboró un proyecto en contacto con el Teatro de la Ribera y el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, el cual fue aprobado sin ningún tipo de condiciones previas por parte del Ayuntamiento. Convirtíendose en uno de los primeros edificios en formar parte de la política de reuperación del casco histórico de la ciudad. Intervención mediante la cual se cumplían varios e importantes objetivos, por un lado de forma directa la ciudad cuenta con un nuevo espacio dedicado a las artes escénicas, como alternativa al Teatro Principal,pudiendo acoger espectáculos de carácter experimental que en este último tenían más dificil encaje, de igual modo también podría ser utilizado por otros colectivos que así lo demandasen. Y de un forma indirecta, se logra recuperar un edificio de valor artístico, dotándolo de un nuevo uso para el cual fue proyectado, rehabilitándo el casco histórico de la ciudad y desarrollando de forma paralela una política de descentralizción de la actividad cultural.
| Figura nº 5 Entrada principal al Teatro del Mercado |
Los criterios que se mantuvieron en el proyecto son de máximo respeto hacia el original, interviniendo únicamente sobre aquellos elemetos en mal estado de conservación.Pero de igual modo como es normal en este tipo de intervenciones, y el fín último de las mismas, es necesario la rehabilitación de espacios para el nuevo uso que vamos a otorgarle. Lo importante a mi juicio, y pienso que en este edificio se consigue, es que el antiguo edificio tanto en su apariencia exterior como en su interior, sea identificable y no pierda sus señas de identidad, ni quede enmascarado.Salvando por causas evidentes, aquellas transformaciones que son necesarias para adecuarlo a un nuevo uso.
En el exterior se llevaron a cabo unas controladas labores de limpieza del ladrillo cara vista, se mantuvieron las tejas originales, y por razones de espacio en el escenario y para proyectar un escenario al aire libre hacia la Plaza Santo Domingo se cambió la orientación del edificio.
En el interior, y ante las nuevas necesidades repetando la estructura original, se derribaron las cámaras frigoríficas del subsuelo y la escalera de comunicación de ambos pisos. Respetando la configuración original de tres naves separadas por columnas, en la central se dispone el patio de butacas y las laterales son utilizadas para la circulación. La inclinación del patio de butacas, a la italiana, modelo utilizado en otros teatros europeos en ese momento, se consigue gracias a la diferencia de altura que hay entre la nave central y las laterales. Al fondo el escenario, compuesto por módulos independientes que permiten diferentes configuraciones, incluso el poder desmontar las primeras filas del patio de butacas si las exigencias de la obra lo demandan. En el extremo opuesto, en la parte superior se ubican las cabinas de iluminación, sonido y proyección. Todo el espacio (fig.nº7) está entelado, cortinas en los muros, moquetas en el suelo, y tela acolchada en el techo, que nos recuerdan a las carpas de los comediantes, pabellones de fiesta, así como a los desaparecidos teatro Pignatelli, y el teatro Circo de Zaragoza. Huyendo del lujo y las fastuosidades de los teatros tradicionales, se hace uso de un color azul turquesa en los distintos materiales (telas, tapicería, suelo...) en la búsqueda de una suavidad desada. La funcionalidad del espacio exigía el poder contar con la luz natural, que es controlada mediante el uso de las cortinas en las arquerías de las naves laterales y en las de la nave central.
| Figura nº 6 Fachada norte, que abre a la Plaza de Santo Domingo |
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| Figura nº 7 Interior del Teatro |
Una vez más, y pienso que este caso es un buen ejemplo, podemos observar las posibilidades y nuevos usos que se pueden dar a estos edificios más allá de ser meros contenedores o cumplir unicamente con las funciones de almacén. Las propuestas pueden ser muchas, en este caso ligadas a las artes escénicas, siendo necesario buscar el equilibrio entre las posibilidades que el edifico nos ofrece y el nuevo uso que le queremos dar. De forma casi inevitable será necesario introducir modificaciónes sobre el original, motivadas en ocasiones por cuestiones de funcionalidad o por la normativa, que deberán mantener un respeto hacia el edificio y su propia identidad. En este caso, a mi juicio, estas premisas se cumplen, además de tener un valor añadido como és la revitalización y la apuesta cultural en espaciós de la ciudad que lo necesitan.
DOMÍNGUEZ HERNÁNDEZ,Javier, PÉTRIZ BORAU,José Manuel, "Arquitectura Industrial en la Provincia de Zaragoza", 2000.
FELEZ MINGUIJÓN, María José, FORCADA VAL, María Isabel, LUESMA BARTOLOMÉ, Teresa, TUDELILLA DE LA GUARDIA, María Jesús, "Rehabilitación del Mercado de Pescados para Teatro del Mercado" Actas del IV Coloquio de Arte Aragonés, Dirección General de Aragón,1986,págs. 336 a 351
GARCÍA GUATAS, Manuel, "Zaragoza Contemporánea" en la Guía Histórico- Artística de Zaragoza",Zaragoza, Institución Fernando El Católico,2008.
Fotografías.
Figuras nº 1-2-3-4-5-6 J. A. Gracia.
Figura nº 7 Heraldo de Aragón.
