La reciente lectura de dos textos en los que se hace referencia a la figura del Historiador del Arte y la necesidad de asumir nuevas responsabilidades en materia de conservación, protección y restauración de patrimonio arquitectónico, pertenecientes a Raquel Lacuesta Contreras, "El historiador del arte como agente responsable de la conservación de la obra artística" y María Pilar García Cuetos "El Historiador de Arte ante el proceso de Restauración Monumental" ambas Historiadoras del Arte con gran experiencia profesional, colaborando en proyectos de restauración monumental, catalogación, gestión y difusión del patrimonio cultural, desde diferentes ámbitos, el público y el privado, me ha permitido conocer entre otras cuestiones, su opinión acerca de los nuevos "usos" en el patrimonio arquitectónico.
Es sabido, que cuando un conjunto monumental ha perdido su función, es más vulnerable y se encuentra más seriamente amenazado, y más complicado es, también en función de los casos, garantizar su supervivencia. En los que se plantea como alternativa su reutilización, que en palabras de García Cuetos significa "una solución en muchos casos entendida como un mal menor. En ocasiones hemos escuchado a compañeros frases del estilo, es mejor eso que dejarlo caer..."eso" significa la adaptación para una nueva función del edificio, que no se asume, pero se acepta con resignación como el precio a pagar porque se conserve".
Reflexiona acerca de las preguntas que debemos hacernos antes de intervenir sobre nuestro patrimonio, es necesario conocer el significado que tienen estos edificios para nuestra sociedad actual, y cuál es el papel que deseamos que jueguen,"si parece tan clara la necesidad de la recuperación de nuestro patrimonio, habremos de preguntarnos con seriedad ¿por qué? y ¿para qué? y es posible que entonces quede más claro el "cómo" en cada caso". Seguramente son preguntas obvias, pero a tenor de determinadas intervenciones que se han realizado y se realizan, parece ser que no siempre han sido formuladas, y si se hizo no se les supo dar respuesta, o ésta fue interesada. En esta búsqueda tal vez encontremos soluciones más acertadas y rigurosas a estos procesos. Alcanzar soluciones ideales y perfectas tal vez sea una quimera, ya que nos encontramos ante un ejercicio complejo y de equilibrios, en el que entran en juego muchísimas variables, y más en determinados casos. Pero seguramente, el esfuerzo que nos supone intentar dar respuesta a estas preguntas,que de tan naturales casi resultan llamativas, nos acercará seguramente a una postura más justa.
Raquel Lacuesta también tiene una visión un tanto pesimista, pero seguramente cargada de realidad sobre este asunto, ya que habla de "estos son los peajes que frecuentemente hay que pagar, porque las alternativas para conservar el patrimonio sin un uso con suficientemente rentabilidad son prácticamente nulas". Numerosos ejemplos tenemos en nuestro día a día, donde toda inversión debe ser acompañada de una rentabilidad, pero creo que no debemos caer en la resignación y es necesario que planteemos nuevas alternativas, y seamos capaces de sensibilizar desde la base de nuestra sociedad, que merece la pena proteger y conservar nuestro patrimonio, a pesar de que no nos ofrezca unos dividendos a corto plazo, ya que la rentabilidad, y tal vez esta sea una postura un tanto utópica, no siempre debe responder a unos criterios económicos, y si responder a parámetros de rentabilidad social,cultural, o patrimonial...Pero seguramente este planteamiento se dé de frente con un golpe de realidad.
Frecuentemente la administración pública,pero también el sector privado ha incrementado su patrimonio, la compra de estos edificios generalmente implica un mantenimiento de su tipología arquitectónica, pero la pérdida de el uso para el que fueron creados.Y en este sentido se han dado y lamentablemente se siguen dando desafortunadas intervenciones, como reconstrucciones "puristas" eliminando todo aquello que no pertenece al original,"fachadismos", "vaciados"...no mostrando ningún respeto hacia el edificio, ni hacia su historia.
Por todo ello proponen la participación del Historiador del Arte de una manera activa en todo este proceso, desde la necesaria participación en la elaboración de leyes y reglamentos que regulen la protección y conservación de los bienes arquitectónicos,entendiendo éste no sólo como continente, también como contenido, hasta ser una voz reconocida y respetada en el desarrollo de unos criterios que marquen las lineas a seguir en dicha intervencion, así como su participación en todo el proceso de restauración. El Historiador del Arte debe reivindicar su papel y su profesionalidad, tienes los conocimientos y para ello debe formarse, y es necesario que los ponga al servicio de la obra.
Raquel Lacuesta propone que "la metodología en la restauración, entendida como el estudio sistemático de todos y cada uno de los aspectos que concurren en el patrimonio arquitectónico, como continente y como contenido, como documento histórico artístico, como objeto arquitectónico y como elemento simbólico y significativo de una sociedad, es un instrumento imprescindible para profundizar en su conocimiento, sin que ello se tenga que hipotecar los nuevos usos ni las nuevas soluciones proyectivas."
Este debe ser nuestro reto, el ser capaces de encontrar alternativas que desde el conocimiento profundo del edificio y el máximo respeto hacia su historia y a los valores artísticos que representa, proponer soluciones y nuevos usos, que no lo desvirtúen ni desnaturalicen, garantizando de igual modo su conservación y disfrute.
GARCÍA CUETOS, María Pilar., "El Historiador del Arte ante el proceso de <<Restauración Monumental>>".
LACUESTA CONTRERAS, Raquel.,"El historiador del arte como agente responsable de la conservación de la obra artística".
Raquel Lacuesta propone que "la metodología en la restauración, entendida como el estudio sistemático de todos y cada uno de los aspectos que concurren en el patrimonio arquitectónico, como continente y como contenido, como documento histórico artístico, como objeto arquitectónico y como elemento simbólico y significativo de una sociedad, es un instrumento imprescindible para profundizar en su conocimiento, sin que ello se tenga que hipotecar los nuevos usos ni las nuevas soluciones proyectivas."
Este debe ser nuestro reto, el ser capaces de encontrar alternativas que desde el conocimiento profundo del edificio y el máximo respeto hacia su historia y a los valores artísticos que representa, proponer soluciones y nuevos usos, que no lo desvirtúen ni desnaturalicen, garantizando de igual modo su conservación y disfrute.
GARCÍA CUETOS, María Pilar., "El Historiador del Arte ante el proceso de <<Restauración Monumental>>".
LACUESTA CONTRERAS, Raquel.,"El historiador del arte como agente responsable de la conservación de la obra artística".
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